SEIS POEMAS DE BOB KAUFMAN
Traducción y nota de Marcel Lueiro Reyes
Unholy Missions
I want to be buried in an anonymous crater inside the moon.
I want to build miniature golf courses on all the stars.
I want to prove that Atlantis was a summer resort for cave
men.
I want to prove that Los Angeles is a practical joke played
on us by superior beings on a humorous planet.
I want to expose Heaven as an exclusive sanitarium filled
with rich psychopaths who think they can fly.
I want to show that the Bible was serialized in a Roman
children's magazine.
I want to prove that the sun was born when God fell asleep
with a lit cigarette, tired after a hard night of judging.
I want to prove once and for all that I am not crazy.
Misiones profanas
Quiero que me entierren en un cráter anónimo en la luna.
Quiero construir minigolfs en todas las estrellas.
Quiero probar que la Atlántida fue un sitio de veraneo para el hombre de las cavernas.
Quiero probar que la ciudad de Los Ángeles es una broma que nos gastaron los seres superiores de un planeta simpático.
Quiero denunciar al Cielo, un sanatorio exclusivo, repleto
de ricos psicópatas que creen poder volar.
Quiero demostrar que la Biblia se publicó en una revista
romana para niños.
Quiero probar que el sol nació cuando Dios se quedó dormido
con un cigarro encendido, exhausto tras una dura noche como juez.
Quiero probar de una vez por todas que no estoy loco.
O-Jazz-O
Where the string
At
Some point,
Was umbilical jazz,
Or perhaps,
In memory,
A long lost bloody cross,
Buried in some steel cavalry.
In what time
For whom do we bleed,
Lost notes, from some jazzman's
Broken needle.
Musical tears from lost
Eyes.
Broken drumsticks, why?
Pitter patter, boom dropping
Bombs in the middle
Of my emotions
My father's sound
My mother's sound,
Is love,
Is life.
O-Jazz-O
Donde la cuerda
En
Algún momento,
Fue jazz umbilical,
O tal vez,
En la memoria,
Una cruz sangrienta perdida durante mucho tiempo,
Enterrada junto a una caballería pesada.
En qué tiempo
Sangramos, por quién,
Notas perdidas de la aguja rota
De algún jazzista.
Lágrimas musicales de ojos
Olvidados.
Baquetas partidas, por qué.
Repique, un estruendo dejando caer
Bombas en el medio
De mis emociones
El sonido de mi padre,
El sonido de mi madre,
Es amor,
Es vida.
I have folded my sorrows
I have folded my sorrows into the mantle of summer night
Assigning each brief storm its allotted space in time,
Quietly pursuing catastrophic histories buried in my eyes,
And yes, the world is not some unplayed Cosmic Game,
And the sun is still ninety-three million miles from me,
And in the imaginary forest, the shingled hippo becomes
the gay unicorn.
No, my traffic is not with addled keepers of yesterday's
disasters,
Seekers of manifest disembowelment on shafts of yesterday's
pains.
Blues come dressed like introspective echoes of a journey.
And yes, I have searched the rooms of the moon on cold
summer nights.
And yes, I have refought those unfinished encounters,
Still, they remain unfinished.
And yes, I have at times wished myself something different.
The tragedies are sung nightly at the funerals of the poet;
The revisited soul is wrapped in the aura of familiarity.
He guardado mis penas
He guardado mis penas bajo el manto de una noche de verano
Dándole a cada breve tormenta el espacio que le toca en el tiempo,
En silencio, persiguiendo historias catastróficas enterradas en mis ojos,
Y sí, el mundo no es cualquier Partida Cósmica sin jugar,
Y el sol sigue a noventa y tres millones de millas de mí,
Y en el bosque imaginario, el redondeado hipopótamo se convierte
en el unicornio gay.
No, mi movimiento no incluye a los confusos guardianes de los
desastres de ayer,
Exploradores del destripamiento manifiesto en las empaladas de los dolores de ayer.
Los blues vienen vestidos como los ecos introspectivos de un viaje.
Y sí, he buscado los aposentos de la luna en las frías
noches de verano.
Y sí, he revivido una y otra vez esos encuentros interminables,
Inmóviles, aún sin terminar.
Y sí, a veces he querido ser algo diferente.
Las tragedias se cantan cada noche en los funerales del poeta;
El alma revisitada se cubre con el aura de la familiaridad.
Battle Report
One thousand saxophones infiltrate the city.
Each with a man inside,
Hidden in ordinary cases,
Labeled FRAGILE.
A fleet of trumpets drops their hooks,
Inside at the outside.
Ten waves of trombones approach the city
Under blue cover
Of late autumn's neo-classical clouds.
Five hundred bassmen, all string feet tall,
Beating it back to the bass.
One hundred drummers, each a stick in each hand,
The delicate rumble of pianos, moving in.
The secret agent, an innocent bystander,
Drops a note in the wail box.
Five generals, gathered in the gallery,
Blowing plans.
At last, the secret code is flashed:
Now is the time, now is the time.
Attack: The sound of jazz.
The city falls.
Reporte de una batalla
Mil saxofones se infiltran en la ciudad.
Cada uno con un hombre adentro,
Oculto en cajas etiquetadas
Como FRÁGIL.
Una flota de trompetas deja caer sus anzuelos,
Esta vez, de adentro hacia afuera.
Diez olas de trombones se aproximan a la ciudad
Bajo el manto azul
De las nubes neoclásicas del final del otoño.
Quinientos bajistas, las cuerdas en toda su altitud,
Ellos las enfrentan tras sus bajos.
Cien bateristas, una baqueta en cada mano,
El delicado estruendo de los pianos, entrando.
El agente secreto, un espectador inocente,
Pide una buena improvisación.
Cinco generales, reunidos en la galería,
Soplando planes.
Por fin, el código secreto se alumbra:
Ahora es el momento, ahora es el momento.
Ataque: El sonido del jazz.
La ciudad cede.
West Coast Sounds — 1956
San Fran, hipster land,
Jazz sounds, wig sounds,
Earthquake sounds, others,
Allen on Chestnut Street,
Giving poetry to squares,
Corso on knees, pleading,
God eyes.
Rexroth, Ferlinghetti,
Swinging, in cellars,
Kerouac at Locke's,
Writing Neil
On high typewriter,
Neil, booting a choo-choo,
On zigzag tracks.
Now, many cats
Falling in,
New York cats,
Monterey scene cooler,
San Franers, falling down.
Canneries closing.
Sardines splitting
For Mexico.
Me too.
Sonidos de la costa oeste—1956
San Fran, tierra hipster,
Sonidos del jazz, sonidos de locura,
Sonidos de terremoto, otros,
Allen en Chesnut Street,
Regalando poesía a los cuadrados
Corso de rodillas, implorando,
Ojos de Dios.
Rexroth, Ferlinghetti,
Revolcándose en los sótanos,
Kerouac en Locke's,
Escribiendo a Neil
En una buena máquina de escribir,
Neil, pinchándose un chu-chu-a
sobre las heridas zigzagueantes de su brazo.
Ahora, muchos expertos de jazz
Bajando,
Gente de Nueva York,
Hacia Monterrey, un mejor ambiente,
Los San Franers se desploman.
Las fábricas de conservas cierran.
Las sardinas huyen
Rumbo a México.
Yo también.
Celestial Hobo
For every remembered dream
There are twenty nighttime lifetimes.
Under multiplied arcs of sleep
Zombie existences become Existence.
In night's warped rectangles
Stormy bathtubs of wavy sex
Come hotly drawn.
Everyday, confused in desperate poses,
Loses its hue, to Dada prodigies to black
There never was a night that ended
Or began.
Vagabundo celestial
Por cada sueño recordado
Hay veinte vidas nocturnas.
Bajo los multiplicados arcos del sueño
Existencias de zombie se transforman en la Existencia.
En los rectángulos retorcidos de la noche
Bañaderas tempestuosas de sexo flexible
Ya vienen preparadas, calientes.
Cada día, confundido en posturas desesperadas,
Pierde su forma, frente a los prodigios dadaístas del negro
Nunca hubo una noche que terminara
O comenzara.
Uno de los deseos del poeta beat Bob Kaufman (Nueva Orleans, 1925-San Francisco, 1986) fue ser “completamente olvidado”. Sin embargo, su obra lo confirmó como uno de los creadores más influyentes de su generación y una de las figuras líderes del “renacimiento” poético estadounidense de mediados del siglo veinte. La búsqueda de nuevos vasos comunicantes entre la poesía y el bebop a lo largo de su obra, le valieron ser considerado por sus contemporáneos como el poeta del jazz por excelencia. Bardo de la oralidad y la improvisación, Kaufman actuaba a cualquier hora y en cualquier lugar, lo mismo solo, en las calles de San Francisco, que acompañado por amigos músicos en los clubes de la ciudad.
En su escasa obra impresa figuran Solitudes Crowded with Loneliness (1965), Golden Sardine (1967), Ancient Rain: Poems 1956-1978 (1981) y Cranial Guitar: Selected Poems by Bob Kaufman (1996). (Los originales traducidos aquí se encuentran disponibles en Internet).
Marcel Lueiro Reyes. (La Habana, 1977). Editor y poeta. En el año 2005 su poemario Amanecer del 17 rojo formó parte de una antología preparada por la Editorial de la Mujer. Con el libro Sopa china resultó ganador en el 2008 de la IX edición del Concurso nacional literario Félix Pita Rodríguez. Poemas suyos se han publicado en publicaciones cubanas y extranjeras. |