GREGORIO ESPINAL

 

LA MALDITA

Yo soy la maldita
La cosa sin nombre
El germen que insemina el corazón de las tinieblas
Albergo en mis adentros el infierno y la borrasca
La peste que se escurre silenciosa y acechante
Plagando de inmundicia hasta sus propias entrañas

Yo soy la maldita
La inenarrable
El hálito proscrito que divaga en la penumbra
La bestia sanguinaria amamantada por la muerte
Que mata y se desmiembra desangrada en soledades

Yo soy la maldita
El rostro culpable
El dedo ponzoñoso incrustándose en la llaga
El cuervo que se arranca los ojos en la niebla
La daga envenenada que se hunde por la espalda

Yo soy la maldita
La hija de nadie
Muñeca de ceniza devorada por el viento
Un nudo de serpientes que se masacra a sí mismo
Y vomita maldiciendo
Sus pedazos en la sombra.

 

 

AMNESIA

He rodado con el tiempo y no retengo la memoria
Las lágrimas derramadas que incineraron mi rostro
Los hombres despeñados en el pozo de mi vientre
Las noches vagabundas peregrinando la sombra
No retengo mi nombre
Los sueños alojados en algún rincón del viento
Las monedas que sonaron con los goznes del pecado
La gangrena de las horas ahogadas en el silencio

No retengo la sangre
Ya no late la inocencia que me tintó las mejillas
Ya no vuelo con las alas violetas de la esperanza
Ya no lluevo de delirio en las letras de un orgasmo

No retengo la memoria
He perdido la conciencia trepidante de las horas
Sepulté sin darme cuenta la palabra sentimiento
Hoy te sembraste en mi carne
Y hoy te me has muerto por dentro.

 

 

MANIFIESTO

Adoro masturbarme a la sombra de un silencio
Sentir que estoy viniendo
Gemir que no he llegado
Resbalando con el himen
Magullado por la ausencia

Adoro el ultraje de vírgenes de aire
Y sentir que en sus centros de Babia
Me desangro

Y en las noches negras venirme de blanco
Y en las noches blancas venirme de negro

Venirme en un géiser de lava suicidante
En galaxias de simiente
Contra las formas del polvo

Venirme en estertores
Arañando lo inefable
Fundiéndome en lo eterno
Llorando las entrañas

Venirme elucubrando a chorros
Mis ancestros
En fluidos que explosionan
La sintaxis de los hombres

Venir jaurías de espuma
Venir chorreando infinitos

Venir riendo
Venir llorando
Venir la luz y la sombra
Venir de gala y de luto
Venir de savia y de sangre
Venir y ver en mis manos
Que soy YO con el instinto.

 

 

LA SUSTITUTA

Viniste con el viento huracanado de las ansias
A cambiar por tus monedas la eternidad del instante
A desgranar con mi cuerpo
La maldición de las horas
A mutilar tus espectros
Con la savia de la carne

Quieres a la mujer que cabalga con tu instinto
La que se bebe tu sombra
La que te late en la sangre
La que mastica el silencio
Pardo de tus puñaladas
Abriéndose a la implosión gutural
De la simiente
La que se inunda en la cólera candente
De tu sexo
Para aspirar con sarcasmo
El olor de tu impresencia

 

 

INMOVIL

“La vida sólo tiene un encanto verdadero,
El encanto del juego,
Pero ¿y si nos es indiferente ganar o perder?”

Charles Baudelaire.

Ya no siento aquellos cuervos
Desgarrar la piel del pasado
Espero inmóvil que el viento
Venga y me arranque la sombra
Dispersos en esta alcoba
Yacen mis sueños de espuma
Se han abierto las venas del tiempo
Y no puedo contener su sangre.

 

 

ORGASMO

Tómame con prisa
Fúndete en mis piernas
Vuélvete una ola con mi orgasmo

Que la sangre brama tu nombre en la penumbra
Y el tiempo se despeña con la rabia del abismo

Rompe en una tromba de lava que me marque
Que brote con mi espuma y masacre nuestro polvo

Fluye en la agonía multiforme de la entraña
Viértete y derrámate tatuándome el delirio

Muérdeme en un coro salvaje de silencios
Y entiérrame la saña quemante de tu sexo

Lame mis rincones plagados de nostalgia
Imprégname la fiebre primitiva del instante

Penétrame olvidado de la esencia de esta tierra
Y late conmigo

Que sólo en el momento soy eterna
Y en nombre de la carne me desangro.

 

 

MUJER DE NADIE

Me gusta ser la mujer de nadie
La fruta prohibida
El sueño en la sombra
La serpiente que se pierde trepadora entre las ramas
La del tacto certero
El velo vaporoso en los ojos de los hombres
La amante insaciable
La gata en celo enredada en el lecho
La boca envenenada
La cima del momento
El cuerpo exquisito blandiendo la lujuria
La carne trémula
La fragua del pecado
El cáliz ampuloso inoculado en tus adentros
El fuego en las piernas
El grito en tu boca
Escila embadurnada en aguas de tu orgasmo
Las horas febriles
La cama furtiva
La sábana mojada donde viertes soledades
La niña egoísta
La Diosa encarnada
La caja de Pandora que se oprime con tu sexo
La mano que desviste la rutina de los días
El verbo conjugado en los colores de tus ganas
El nombre que se quiebra susurrándose en la sombra

Definitivamente,
Me gusta ser la mujer de nadie
La Lilith de todos
El vientre que oprime en su flama a mil Adanes
La eterna maldita
Tu mujer.

 

 

MUERTE

Amante inseminada de soledades eternas
Artifice de herrumbre que siega las almas
Me envuelve el fuego negro con que alumbras mis mazmorras

Húndeme en tu lago de piedra y libera mi reflejo
Arden piras de sueños aplastados por tu sombra
Bésame y deambularé entre rosas
Con el dolor en la carne
El sentimiento marchito
Y tus senos en mi espalda

Descubre esa oscura canción devoradora de tiempos
Resplandor de mil guadañas que me hará retornar al polvo
Aspira de una vez mis huesos y desintegra la sangre
En este eterno vals
¡Oh muerte
En el silencio
Mata mis súcubos
Y yace conmigo.

 

 

VENDAVAL

Me precede el aliento de una saga de muertes
Los siniestros acordes del retablo de la ausencia
Llevo el peso de los siglos penando las soledades
Labrando una oscuridad en donde lamer mis costras

Me precede una sombra que se confunde en la sangre
El insomne palpitar de nuestro ancestral legado
Y es que después de los sueños y la fiebre del deseo
Solo quedan huesos secos remojándose en la sombra
Despojos sin nombre que delatan su estatismo
En el arder sin retorno de sus cíclicos infiernos

Soy un sordo confidente de la verdad del silencio
Del eco enmohecido de todos los tiempos
Un árbol diseminando sus frutos de pesadilla
Con el pardo color de un oráculo natimuerto:
Somos un friso de babia que se esculpe en el viento
Y la muerte un vendaval
Que nos reduce a las cenizas.

 

 

PORNO COULAGE

Desprendida de la sombra
La gestación del pecado
Dulce vino que se filtra
Por los poros de la noche
He aquí la mujer
Con su lluvia de metales
Escurriéndole las piernas
He ahí al hombre
Vaciado en la trayectoria
De su mirada perdida
Vuelan sobre sus cabezas
Las cenizas del momento
Caudal imperceptible
De nuestra impermanencia.

 

 

Gregorio Espinal  ( Santo Domingo, 1980) Fue miembro del legendario taller literario "Tinta Fresca". Ha publicado sus textos  en las revistas literarias "Mythos" y "Creaciones". Obtuvo el galardón de poesía  joven de  la XL Feria Internacional del Libro de Santo Domingo (2006) por su libro “Noctambulario”. En la actualidad es miembro del Taller Literario del Centro de la Cultura de  la ciudad de Santiago,  donde reside.