SERGIO MATTANO
Asma
Para ud es sencillo:
el aire ingresa y egresa de sus pulmones,
infla uno a uno sus alvéolos,
oxigena la sangre y así
sin que ud note el mínimo
acontecimiento.
Pero nosotros no:
nunca fue un acto reflejo,
duele cada centímetro cúbico de aire
y, por lo general, nunca alcanza.
Aprendimos a morir desde pequeños
entre vapores, ventolín y el infierno rudo
de los rezos del nebulizador.
Nosotros conocemos la muerte antes que a ud
se le muriera un abuelito, que en pack descanse,
arriando el ínfimo retoño de O2 hacia el pecho
entre chillidos de la carne que le niega el paso
meditando para vencer el nervio histérico de yacer
ahogados sin una mano que nos seque la febril testa.
Aprendimos a morir y en eso sacamos ventaja,
aunque los años de catecismo insistan
en igualarnos mortales.
Desmigarnos
migar la noche
para que de mi mano comas
y confesarte al oído
un deseo
mientras se duerme la luz
migar el deseo
para que de mi árbol bebas
y contraer en la mano
un beso
mientras se desmaya la voz
migar la voz
para que de mi beso verdee
y cantarle al pájaro
a tempo
mientras nos envuelven
la noche, los brazos,
el deseo, las piernas,
la voz, los poemas
…
re-migar(me)
re-migar(te)
volver(nos) pan.
Non ego sum
“Este siglo será el del comienzo del no-ser por Arte, que
desvalorizando por entero los psiquismos “ser”, “no-ser” y sus
verbas, nos volverá a la casa del vivir inmortales.”
Macedonio Fernández.
en un vacío de piedra
un fantasma ahoga sus versos
el otro fantasma -que trauma en carne-
tiene nombre
y memoria
lo olvidan las palabras
desconócenlo los ojos
que no miran.
aire, sombra y la gris
sensación
de No-ser
y poder nombrar
todas las flores
regarlas de aroma
crear el mundo en derredor (el otro)
el mundo no lo ve
y es libre;
su cuerpo vomita la piel para
Non-ser
arráncase las uñas
deshoja la testa
cierra las cuencos alas luz.
Habitado de vientos,
bendito sea.
el canto se torna ser
luz es (no ser)
flor es (no ser)
poema… (no!)
Non ego sum
sueña libre.
Canto I
Desnudarme en la esquina siguiente
de tus ojos,
para dejarme en semilla por siempre
a tu vera.-
soltarme el pelo y mudarme a tu sábana
arriarte en verbos
hacia la patria del no-ser.-
nada nos debemos
y sin embargo
mis luces se apagan en ti
para alumbrar(te)(me)
y sin embargo
mil luces se encienden
para mostrar(nos)
¿Qué río naufragan dos poetas desnudos?
¿qué versos se hallan en el fondo de la piel?
Verso de piel marmórea
de torre rubeniana; verso de piel oscura
de poema de rimbaud.-
¿Qué canto profesa la boca entrelazada?
¿Qué dios incoherente dio espacio
a este nuevo Ser?
¿y que nomenclatura tiene un verso cuando se penetra
y se goza y se perdura en una noche estival de gatos amándose en los techos?
Canto Cinco
“Se sienta a la mesa y escribe”
Juan Gelman.
Ahora es mañana.
mi pelo se enreda
entre los lentes
mi boca tiene besos
de café
poco, vicente, tengo de dios
-y sin embargo-
Ahora es mañana
mi piel se deshace
de la piel de ayer
de la sábana ya cansada
de abrigarme
poco, huidobro, tengo de fe
-y sin embargo-
Pasajes de la natura
trascienden la noche
pezones de miel
un brote de ser pellizca
la arena que arrulla
dios eyacula su esperma de algodón
sobre las tetas pétreas de gea
sólo el viento regala magia
arrasando los gemidos
de los acampantes
horrorizado un ujier
secuestra los oídos
de sus niños
la noche perenna
bajo la parra
la noche deviene trigo
en los ojos de uvas brunas
dios deja su semen
desparramándose hacia
el ombligo del valle
una mujer imprime un poema
en la entrepierna de su hombre
un pájaro obtuso
taciturna su canto
mil mariposas albinas
hieren la humedad
el ujier suicida
la boca de sus críos
los amantes de la mora
se desvisten en pan
se observan
y son el mundo.
Quisiera...
Quisiera escribir los versos
más negros esta noche.
Escribir, por ejemplo, aún tengo esperanzas,
aún creo en el sueño
que huele a carroña,
que mora bajo tierra con mil balas fratricidas.
Escribir: “la noche amamanta al poeta”,
y creer que he dicho algo.
Quisiera escribir los versos
más negros esta noche,
y afirmar lo absurdo de toda ilusión;
hablar de amor como algo verdadero.
Abrir las cortinas, creer que respiro
por valiente empresa
y no por la cobardía subcutánea
que me amorfa.
Quisiera escribir: “¡el sueño es posible!
¡triunfaremos!”
pero no creo en vos y en nada
(no quiero creer porque creer lastima)
-flamantes navajas aniquilando el alma
porque el alma aún cree-.
Quisiera escribir los versos
que desalienten la magia.
Nada existe:
ni Dios ni la Revolución.
Estoy solo, frente a nada.
El viento arrastra los aromas
que daban razón al vivir;
la arena hiere los ojos;
sabor a sal y sangre.
Desnudo de alma,
siento como se muere todo,
y casi ni me importa.
Manifiesto
“los poetas mienten demasiado”
F. Nietzche.
El que escribe es un ególatra
que sólo habla de su dolor
tal si fuera importante,
que juzga todo su derredor
como si su miseria
rigiera el mundo.
El que escribe es un lunático,
metafísico de mermeladas,
con agujeros en las medias.
Él cree, ciertamente, que es el único Mesías,
que su lumbre libera de la estupidez al vulgo.
El que escribe es un poeta.
Un patético, infame e imbécil
decidor de mierda.
Sergio Mattano (Buenos Aires, 1979) Su obra aparece periódicamente en el blog www.mattano.blogspot.com/. Sus poemas, premiados en distintos ámbitos, y trabajos de crítica literaria son publicados en diferentes revistas del género y, en la actualidad, realiza un concierto poético-musical con el contrabajista Santiago Collino, con el que fueron invitados a distintos foros de lectura y promoción lírica de todo el país. Participa, además, activamente de la Asociación de Poetas Petisos (APP), grupo artístico de tendencia dadaísta/ surrealista, junto con quienes realiza exposiciones en el oeste del conurbano bonaerense y la ciudad de Buenos Aires. Próximamente editará su primer libro, Canope, del que se extraen los poemas. |