EVA MÁRQUEZ

 

Locura

un buen día decidí cometer una locura
de aquéllas que van mas allá
de lo irracional,
algo tan osado como incomodo
en el confort de la monotonía
de mis días,
algo mas aventurado que el puenting
rafting, parapente o cualquiera de
esos deportes llamados de riesgos
algo mas imprudente que una noche loca
de juerga, mezcla de cócteles
de alcohol y drogas,
duras o blandas
algo mas temerario que una orgía
de cuerpos seropositivos
algo mas alarmante que conducir
un vehículo sin carné
algo mas peligroso que injuriar al
Dios musulmán en una tertulia
de Al Qaeda
algo mas delictivo que un
suicidio colectivo,
un buen día
decidí cometer una locura,
tomé aire
profun da mente

levanté la vista al frente
guarde mis gafas de sol
y miré
a los ojos
del mundo.


Nadie me devolvió la mirada,
el mundo usaba
unas Dior
falsificadas.

 

 

Crisis

Crisis
crisis
crisis
inmersos en la moda del
mundo de las crisis, coyunturas
inestables perdidas en el
hipercrédito, hiperconsumismo
hiperdeudas, hiper-soledades
en crisis

crisis de personalidades, entre los 35 a 45
hace meses se me adelantó
como un dichoso menstruo
un mal sangrado
hormonado con progesterona,

crisis de amargados
en caras lánguidas, agridulces
de mala hostia y todos dulces
todos en crisis,
clientes, vecinos, amigos
desconocidos, filias míos

me gritan, ignoran
esputan, salpican
vomitan sus tarjetas de descrédito
con saldo -cero
y se disculpan en la crisis,

crisis del dinero
crisis del beso
crisis del poco-mucho negocio
del negocio de tus neuronas
son hienas a la espera
de mi último aliento
para chuparme la sangre, y
desgarrarme la billetera de encantos

crisis del mal genio, hipocondría
tratada con psiquiatría
de tres a cuarto
automedicación, capitalización
de miedos en compras de cosas
banales que creemos existenciales

crisis de la calumnia
de la alegría en los sobacos
del metro atiborrao de sobaos
con malas voces y peores sueños,
crisis del conocimiento
con espanto al entumecimiento
de miradas cercanas,

hoy conocí a un guapo ingeniero
de metalurgias procedente de Rumania
ya perdió la ironía
aquí era compañía de un anciano
ulceroso de Alzheimer por 1300 Euros
allá donde no queda lugar para
la crisis, por 300 euros
la mina hacia compañía

por un instante de crisis, de la mía
sus ojos diluviados en tristeza
apenaron los míos, pero
solo fue un instante
la única crisis que asola mi
Estado, es la del hueco
de mi ascensor
donde subes, bajas
bajas, subes
y tus dedos no
tocan mi botón
hacia el
séptimo
cielo.

 

 

33 cenizas

Sólo conté treinta tres
¿cuantas cenizas caben
en una urna?
espacios de un Si
y de un NO,

hubo vida para renacer-se en siete hijos
no lo hubo para arroparlos
no para besos de Buenas noches
no hubo baños de risas y
patitos de goma

Título de fin de semana
vividor camionero de lunes a viernes
tras cada éxodo, colegas de tasca
y fichas de dominó, su familia

no hubo deberes del colé
ni salidas al parque los sábados
ni hubo visitas al pueblo
si fotografía de un libro
de familia, numerosa
que ya nadie conserva,
si hubo ocasión para perseguir a los hijos
cuchillo en mano,
si para someter a una mujer
al borde del suicidio,
platos rotos en el aire
si al concierto de Michael Jackson 1987
una excursión a Barcelona, otra a Cádiz
si a juegos marcianos de un Astram CPC 464
de la época

no hubo abrazos sinceros
ni te-quieros embotellados
ni cortas o largas charlas
ni sonrisas de fin de año

una vez dibuje su muerte
ironías de la vida
desee no haber dibujado
un camión le arrebato el tiempo
que nunca estimó,

conté
33 cenizas

hice de su recuerdo un mito,
mi James Dean de Gigantes
endulce lo malo y
ensalce lo poco bueno
una década de losa olvidada
mudada en cenizas abandonadas
recuperé sus restos y buscando un
sentido a lo absurdo, las rocié
sobre el río de su pueblo
(el que jamás conocí)
junto con siete rosas

hubo momento para añorar, para odiar
no hubo tiempo para amar
en aquél puente, el viento impregnó
sus cenizas sobre mi rostro
derramé lágrimas grises
aún hoy, me pregunto porqué

tal vez,
aquélla
fue la única vez
que mi padre
me besaba en
un abrazo.

 

 

Lágrimas ácidas

días de encarcelamiento angustioso
marcados por un neumococo caprichoso
alojado en tus pequeñitas ramificaciones
pulmonares,
nueve los aguijonazos de hoy tatuados
en tus muñecas y bracitos,
hematomas y desgarros dejan a su paso
las lágrimas ácidas que vierten mis ojos
cuerpo adentro,
tu estentórea llamada pesa en mi alma
a golpe de hachazo
clavada en un pasillo frente a la sala de enfermería
donde insensibles a tus gritos
las ATS acostumbradas al dolor infantil
ni siquiera levantan la vista de sus tareas,
en la espera soy un fetiche de vudú
manipulada al antojo del sin sentido
convertida en un espectro anodino e
inútil a tus reclamos,
me arrancaría los tímpanos
cegaría mis ojos enajenados
escaparía corriendo de allí
pero mis pies se han hecho cemento
desmembrados del resto del cuerpo
tras un absceso de pánico,
y tú pequeño rostro congestionado por
el berrinche soberano dibujado de disgusto
regresa a mí, y me abrazas con toda la fuerza
que tu aliento te consiente,
cuando recuperas el sosiego
te conviertes en mi pequeña nube
de algodón de caramelo
y te paseas por la habitación 414 con
un gorro amarillo de piscina en la cabeza y un
tapón del lavabo haciendo las veces de tu
cocoliso ,
No hay peor dolor en el mundo que
ser mero espectador del sufrimiento
de un hijo, y aunque en breve será un
débil recuerdo para mi nube de caramelo
durante los meses venideros
estos momentos serán el paranoico
acosador de mis temores.

 

 

Retazos nocturnos

Acostados en un abrazo
hacia un mismo lado,
me masajeas la espalda?
qué me das?
a cambio de un beso?
de esos tuyos
que tanto me gustan?

Subida y bajada a la luna,
te duermes

y  yo soy ese pañuelo

tirado en el suelo.

 

A veces

A veces,
me encanta
tu sonrisa maliciosa
al pasearme desnuda
con solo calcetines
de colores,

a veces,

me encantas
cuando me dejas

esposarte a la cama
y hacer con tu esencia,
mi ausencia
en tu cuerpo,

a veces,

me encantas
cuando me susurras
"lo siento" por llegar
al orgasmo el primero,

a veces,

me encantas
cuando me observas
al relamer tu última gota
de leche,

a veces,

me encantas
cuando acaricias
mi espalda mientras
me masturbo,

y a veces, lo malo
es que son pocas veces.

 

 

Dejar de ser

Quiero dejar de ser una mujer de estómago sensible,
y leerte sin impresionarme,
quiero bajar corriendo las escaleras del metro
sin miedo a caerme,
quiero empezar a reír
y acabar llorando de euforia,

quiero gritar en mitad de la noche
y putear a los que duermen,

quiero ponerme tetas
sin pedirte permiso,
quiero posar desnuda
delante de la ventana del vecino,

quiero escuchar tu voz
sin sonotone que enturbie mi mente,
quiero mirarte a los ojos
y sentir que te sonrojas,
quiero sentir tu erección
y que ésta vez no te vengas abajo,

quiero asomarme al borde del precipicio
y cruzar la línea de no retorno,
quiero aprender a follarte con la mirada
y que mis orgasmos sean un arma homicida,
quiero incinerarte
y esnifar una ralla de tu alma,
quiero levantarme puta
y acostarme sin remordimientos,
quiero recibir esa hostia
que tanto merezco,

quiero morir para nacer hombre
y jugar a joderme día y noche,

quiero despertar sin recordar mi nombre
y tener el tuyo tatuado en el culo,
quiero dejar de ser yo
y alucinar soñando ser tú.

 

 

Empatía con el poeta

Jamás imagine quisiera ser poeta
nunca entendí sobre oscuras golondrinas
sentir emociones es más fácil,
no tanto escribirlas
cuando la inspiración llamó a mi puerta
escupía versos incompletos e incapaces
de relativizar idea alguna,
siempre pensé que era labor de doctos
y resabiaos en literatura,
mas si por poetizar entendemos
empatizar con los sentimientos que
esconden las palabras,
el día en que las palabras me desnuden,
la Poeta que siento dentro
llamada Empatía
será capaz de escribir
una oda a la poesía.

 

 

Un sueño sin sueño

el tiempo con un par de vueltas
en generaciones,
una anciana no tan mayor y
dos bellas mujeres
las tres con el pelo suelto
dos fugaces estrellas
por faroles iluminando un camino
y la orilla del mar haciendo de espía,
una senda sin tortuosas esperas
sin hastiadas lágrimas de preocupación
agotado el tiempo de arrepentirse,
un sueño relatando un cuento
sobre dos amantes
cuyas vestiduras soportaron el paso
de los años y los devaneos de la vida,
arrugados como capullos de orugas
pero aún enamorados de la complicidad
silenciosa que los unió, procreando
esperanza de felicidad …
Pero solo era un sueño,
la pesadilla fue despertar y
comprobar que aún queda mucho por
sufrir, por arrepentirse
por sentir
En fin, por vivir.

 

 

Casada a un cansancio

Estoy cansada de estar casada
a lo que tú crees que soy,
cansada de justificarme
cuando no hay nada que justificar,
de una auto expiación que no me compete

harta de que tus teclas
no vean mas allá de mis tetas
y de fustigarme por algo
que aún no he hecho,
cansada de que mis fantasías
no sean solo mías

casada a un parásito adosado a mis huesos
con ovarios del tamaño, de tus huevos
esta soledad no es mas mía que tuya
de haber tenido un falo pensante
habrías compartido aquél café

cansada de sentir tu changüelo
fatigada de escribir me perdones
por ser como soy,
una mujer que te precede

cansada de tener miedo al miedo
de estrellarme cuando
intento mitigar éste destierro,
recluido en un cuerpo de
mujer

exhausta de necesitar la compañía
de una bandeja de entrada,
con un ser humano
al otro lado

cansada de ser solo una mujer
con necesidades de piel,
que nada quieren
de tu sexo.

 

Eva Márquez ( 1974,  Madrid)  Licenciaciada en Derecho por la Universidad Complutense de Alcalá de Henares, profesional en el sector Seguros y actual profesión en expansión (además de Madre), escritora novel sin publicaciones hasta la fecha. En el próximo mes de Junio el poema que adjunto (Lágrimas ácidas) será publicado en la próxima edición (del mes de junio) del  Fanzine Asturiano Cruce de Caminos  El resto de los poemas son todos inéditos.

Lleva un blog en la siguiente dirección: http://cosasqnuncatedire.blogspot.com/